Un pequeño descanso de Humanidad, para ver uno de mis pequeños textos. Acompañado de música.
Un abrazo
La lluvia cae a su alrededor con fuerza. Las gotas le golpean como si fueran puñados de grava, con la misma saña y casi, la misma consistencia. Se levanta el cuello del abrigo un poco mas y siente un escalofrío al notar que varias gotas se han abierto paso por su cuello en forma de helados regueros por su espalda.
Anda, como tantos otros, con un propósito. Pocos son los que se aventuran en el temporal por gusto. Él afronta la ira de la tempestad por que quiere, si, pero por que debe tomar el antídoto que expulse de si las serpientes que le carcomen.
Atisba entonces, a lo lejos, una figura de blanco. Parece que incluso el agua respeta esa desbordante belleza, alba y natural, dirigiéndose hacia él. El suelo se convierte entonces en cristal, y el agua en una mera brisa agradable. Ella se acerca y abre los brazos, ofreciéndole la redención, la calma de su conciencia, la expulsión de las serpientes que atenazaban su alma. Se echa a sus brazos como si no existiera otra cosa, por que es lo único que necesitaba.
Y llora. Todo su ser, salvo sus ojos, derrama silenciosas lágrimas de alegría y pesar. Por que no puede expresar ante ese blanco inmaculado que ha sido salvado una vez mas, mientras los moribundos colmillos de las serpientes se hincan un poco mas. Pero da igual.
